Economía y elecciones: ¿qué pasa antes de octubre?
La economía argentina llega a las elecciones legislativas de 2025 con señales mixtas: desinflación récord y crecimiento del PBI, pero también tensiones cambiarias, tasas altas y la advertencia de que el programa necesitará un “reseteo” después de octubre
El panorama económico de la Argentina en la antesala de las elecciones legislativas de 2025 es diverso y genera lecturas distintas según a quién se consulte. Mientras algunos economistas destacan la fuerte desinflación, que pasó de niveles del 25% mensual a menos del 2%, y el crecimiento del PBI, otros advierten sobre riesgos vinculados al tipo de cambio, las altas tasas de interés y la eventual necesidad de un “reseteo” del programa económico después de octubre.
Estas conclusiones surgen del Informe Económico Mensual (IEM) de agosto del IAE Business School, que recopila las miradas de distintos especialistas.
Para Eduardo Fracchia, profesor de Economía del IAE Business School, la baja de la inflación es un “éxito” indiscutido del equipo económico. Señala además que la actividad económica experimentó un rebote en forma de V en el segundo semestre de 2024, aunque desde abril de este año muestra una meseta tras la salida del cepo. Según sus estimaciones, el PBI crecerá un 5% en 2025.
El académico resalta que el desempeño es heterogéneo: mientras la industria atraviesa una fase “frágil”, el agro exhibe una leve mejora. Asimismo, indica que exportaciones e inversiones son hoy los motores del crecimiento, aunque todavía parten de niveles muy bajos. En este sentido, apunta que energía y minería tienen gran potencial, pero sus frutos se verán recién en la próxima década.
Más cautelosa se muestra Marina Dal Poggetto, directora de la consultora Eco Go y también docente del IAE. Si bien elogia la tarea del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, sobre todo en la consolidación de las cuentas públicas tras un Banco Central en situación crítica, advierte sobre nuevos desafíos.
Dal Poggetto recuerda que el escenario se complicó tras la apertura parcial del cepo para individuos en abril, lo que obligó al Gobierno a restringir la cantidad de pesos disponibles para evitar una mayor presión sobre el dólar. Esa estrategia derivó en tasas de interés más altas y en la decisión de desarmar las Lefis, lo que obligó a aumentar los encajes bancarios. El resultado fue un fuerte apretón monetario que redujo la expansión del crédito, limitando el consumo interno.
Si bien celebra el superávit fiscal alcanzado, sostiene que la sostenibilidad del programa económico depende de la capacidad de volver al mercado internacional de deuda. Y advierte que, incluso si el oficialismo consigue un buen resultado en las elecciones de octubre, será necesario un nuevo “reseteo” de la política económica.